Estudios serológicos

Estudios serológicos durante el embarazo

A nadie le gusta que le extraigan sangre, pero este pinchazo nos proporciona mucha información sobre el estado de salud de tu bebé mientras está en la barriga.

En el primer trimestre, el obstetra os realizará una serie de analíticas que son fundamentales para el correcto seguimiento de la salud fetal.

En primer lugar, se determinará el grupo sanguíneo y el factor Rh del niño. Esta determinación es fundamental para que estemos alerta ante la posibilidad de una incompatibilidad que precise un seguimiento especial del embarazo. Si una madre es Rh negativa y tiene un primer hijo Rh positivo, formará anticuerpos que en un segundo embarazo, si el feto es también Rh positivo puede ocasionarle desde la muerte fetal a un cuadro de anemia con ictericia, por la destrucción de los hematies del feto. Esta enfermedad la podemos prevenir, si a la madre le administramos una gamma globulina específica que neutraliza esos anticuerpos e impide que en embarazos posteriores existan problemas.

Los hemogramas seriados tambien son importantes para descartar la posibilidad fundamentalmente de anemia, ya que ésta es muy frecuente durante el embarazo y puede afectar al buen desarrollo del feto. Si tenemos alguna deficiencia de hierro, ácido fólico, iodo, vitamina B12, etc., nuestro médico será el encargado de darnos los suplementos necesarios para evitar dichas carencias.

Antes del embarazo, es fundamental conocer nuestra inmunidad frente a dos enfermedades, la rubéola y la varícela. Ambas tienen vacuna y si no las hemos pasado antes de quedarnos embarazadas, deberíamos vacunarnos para evitar ser contagiadas durante el embarazo y poder ocasionar una malformación en el feto.
Las pruebas serológicas son fundamentales para el seguimiento del embarazo. Se realizan para determinar posibles infecciones de determinados virus o bacterias, que pueden ocasionar malformaciones e incluso muerte fetal.

Las determinaciones serológicas más habituales son:

Determinación de anticuerpos en la madre frente a la rubéola. Estarán presentes si la madre ya ha pasado la enfermedad o ha sido vacunada previamente. Si existen anticuerpos, estad tranquilos, pues no hay riesgo para el feto aunque la madre se ponga en contacto con un niño con rubéola. Por el contrario, si pasas la rubeola durante el primer trimestre del embarazo, tu bebé puede presentar malformaciones a nivel de corazón y cerebro. *La posible infección por la sífilis debe ser vigilada y realizar el test VIH de forma rutinaria, ya que puede ocasionar cuadros clínicos muy complicados de tratar.
*Nos determinarán si el antígeno de superficie de la hepatitis B es positivo, lo que indica que existe una infección por el virus de la hepatitis-B. Esta prueba es muy importante, ya que al conocer el resultado de la existencia de una hepatitis B en la madre, podemos prevenir el posible contagio en el recién nacido administrándole además de la vacuna, una dosis de gamma globulina anti hepatitis B. Con ello evitamos el riego de contagio al neonato y la madre, aunque tenga una hepatitis B activa, le puede dar el pecho a su hijo sin ninguna contraindicación. *La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que se transmite sobre por contacto directo con gatos y carne cruda infectada. Si una mujer embarazada contrae la toxoplasmosis por primera vez, el niño puede sufrir daños muy graves en el sistema nervioso central (SNC), pero también en otros órganos. En España, se realiza la determinación de anticuerpos frente al toxoplasma, en la primera analítica que se practica a la madre.

Por último determinaremos la existencia de anticuerpos frente al citomegalovirus, el herpes y la varicela. Si la madre tiene una infección por cualquiera de estos virus, deberemos diagnosticarla y vigilar las posibles secuelas fetales que pudieran ocasionar.
Finalmente, la comprobación de la “presencia del antígeno de chlamydia trachomatis en secreción endocervical” se realiza mediante un frotis y no forma parte de los estudios serológicos. Aún así, se apunta el resultado en la cartilla de embarazada. Las chlamydias son microorganismos que pueden provocar una rotura de la bolsa amniótica prematura y así también un parto prematuro, lo que pone al recién nacido en peligro de contraer una infección. Por eso, las infecciones por chlamydia se tratan durante el embarazo con un antibiótico.

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